Pavimentos epoxi antiácido
Detén la corrosión química y asegura cumplimiento sanitario en zonas de proceso.
Aplicación de suelos continuos antiácido en Barcelona
La mayoría de fallos graves no empiezan “de golpe”: empiezan con un goteo, una salpicadura o un derrame puntual que ataca el poro del hormigón. Cuando el sustrato se degrada, aparecen microfisuras, pérdida de cohesión y zonas pulverulentas que ya no sellan. El resultado no es solo estético: es contaminación del soporte, migración de líquidos hacia capas inferiores y, en el peor escenario, riesgo de contaminación del subsuelo.
En entornos con exigencia sanitaria o medioambiental, un pavimento que “absorbe” producto se convierte en un problema de trazabilidad, higiene y conformidad. Si el área es de proceso, envasado o manipulación, las consecuencias pueden escalar a no conformidades, paradas y sanciones por incumplimiento de criterios sanitarios o de contención de vertidos.
Aplicover® ejecuta la aplicación de suelos continuos antiácido en Barcelona y su cinturón industrial: Vallès (Occidental y Oriental), Baix Llobregat, Martorell y ejes logísticos e industriales donde conviven química, farma y alimentaria. Cuando el suelo es una barrera de seguridad, la instalación no admite atajos: se diseña para estanqueidad, espesor y resistencia química real según la agresión del proceso.
Qué es un pavimento antiácido
Un pavimento antiácido es un sistema de revestimiento continuo diseñado para actuar como barrera química entre el proceso industrial y el sustrato (habitualmente hormigón).
No se trata de “pintar el suelo”: hablamos de resinas formuladas (epoxi especiales, viniléster u otros sistemas según la agresión) y una arquitectura de capas que busca alta reticulación, baja permeabilidad y resistencia a pH extremos.
Su función es soportar ataques de ácidos, álcalis y disolventes sin perder propiedades críticas: adhesión, cohesión, impermeabilidad y estabilidad frente a la abrasión y la limpieza intensiva. En muchos entornos, además, debe controlar el riesgo de penetración capilar y evitar que el soporte quede “impregnado” de producto químico.
La diferencia frente a un epoxi estándar es clara: un epoxi convencional puede ofrecer buena resistencia mecánica, pero no está necesariamente formulado para exposición continuada o accidental a reactivos agresivos, ni para ciclos térmicos o limpiezas con químicos. Un pavimento antiácido se selecciona por compatibilidad química, define espesores funcionales y se ejecuta con detalle constructivo (juntas, encuentros, drenajes) para garantizar estanqueidad en servicio.
Cómo realizamos la instalación en Aplicover®
- Inspección técnica y definición del sistema: identificamos la agresión (ácidos/álcalis/disolventes), temperatura, limpieza y cargas. Con esto definimos espesor, acabado y detalle de encuentros para asegurar estanqueidad.
- Preparación del suelo: granallado, fresado o diamantado para abrir poro y eliminar lechada, contaminantes y capas débiles. Un suelo antiácido solo funciona si existe anclaje real al sustrato.
- Descontaminación química (si procede): cuando ha habido vertidos, neutralizamos y extraemos contaminantes. Si el soporte está “impregnado”, la resina puede perder adhesión y aparecer deslaminación o ampollas.
- Reparación del pavimento y regularización: saneado de fisuras, coqueras y juntas, y reconstrucción de zonas degradadas con morteros/resinas compatibles. Aquí aseguramos continuidad y evitamos puntos de fallo.
- Imprimación y sellado impermeable: aplicamos imprimaciones de alta penetración y capas de sellado para controlar capilaridad y garantizar baja permeabilidad.
- Media caña sanitaria: ejecutamos media caña en encuentros suelo-pared/pilar. Es imprescindible para higiene y para eliminar ángulos vivos donde se concentra químico y suciedad.
- Capa(s) funcional(es) antiácido y acabado: aplicamos el sistema en los espesores definidos, con acabado según necesidad (liso sanitario o antideslizante controlado). Rematamos encuentros, juntas y puntos singulares para asegurar continuidad.
Ventajas de este tipo de suelos en entornos industriales
- Resistencia química extrema: el sistema actúa como barrera frente a ácidos, álcalis y disolventes, reduciendo el riesgo de degradación del hormigón y de contaminación por penetración.
- Estanqueidad y baja permeabilidad: al ser continuo y sin juntas abiertas, limita la absorción de producto y facilita el control de derrames, especialmente en zonas de proceso, trasvase y almacenamiento.
- Higiene industrial real: superficie cerrada, sin poros funcionales, con media caña sanitaria y remates que evitan acumulación. Esto mejora la limpiabilidad y reduce focos de contaminación en áreas sensibles.
- Efecto bacteriostático por diseño: al eliminar discontinuidades y porosidad, se reduce el “anclaje” de biofilm y suciedad. En industria alimentaria y farma, esto se traduce en mejor control higiénico.
- Limpieza rápida y menos consumo de recursos: la suciedad no penetra; se optimizan protocolos de lavado y se reduce el tiempo de intervención, algo crítico en plantas con turnos y paradas mínimas.
- Seguridad laboral: posibilidad de acabado antideslizante incluso con presencia de líquidos, minimizando riesgos de resbalón sin comprometer la limpieza.
- Alta resistencia mecánica: soporta rodadura, cargas puntuales y abrasión típica de logística interna, manteniendo prestaciones en servicio.
Principales usos y sectores donde se aplica
- Industria Química: zonas de reacción, trasvase, almacenaje de reactivos, cubetos, áreas de dosificación y puntos de carga/descarga con riesgo de derrames.
- Industria Farmacéutica: salas técnicas, áreas de formulación y pesadas, zonas de lavado, pasillos de proceso y espacios donde se exige higiene y control de contaminación.
- Industria Alimentaria (conserveras, cárnicas): salas de elaboración, envasado, cámaras de limpieza, zonas de salmueras y espacios con limpieza intensiva y requisitos APPCC/HACCP.
- Automoción (zona de baterías/aceites): áreas con electrolitos, aceites, fluidos y limpieza química, además de tránsito de carros y cargas puntuales.

Resistencia y durabilidad

Mínimo mantenimiento

Sin marcas de neumáticos

Ahorro energético

Antideslizante y seguro

10 años de garantía
Sujeto a condiciones
Las prestaciones pueden variar según el sistema, y la calidad seleccionada
Motivos para confiar en nuestro equipo
Un pavimento antiácido no falla “a medias”: cuando falla, compromete seguridad, higiene y contención. Por eso en Aplicover® trabajamos con criterio de sistema, no de capa superficial. Garantizamos preparación del soporte (incluida descontaminación cuando hay vertidos), ejecución de media caña sanitaria y remates críticos sin puntos débiles.
Controlamos espesores, continuidad y estanqueidad para que el pavimento actúe como barrera real frente a químicos y limpiezas agresivas. El objetivo es uno: que el suelo aguante el proceso, no la foto del día de entrega.
Proyectos
Pruebas técnicas
Antes de dar por finalizada la obra, existe la posibilidad de verificar prestaciones clave: resistencia, abrasión, antideslizamiento y condición del soporte para asegurar durabilidad real en servicio.
Test de resistencia
Validamos compresión y respuesta a cargas puntuales para evitar marcajes, fisuración y fallos en tránsito industrial.
Pruebas de abrasión
Comprobamos desgaste por rodadura y, cuando aplica, mediante ensayo Taber para mantener prestaciones con uso intensivo.
Prueba de rugosidad
Ajustamos el antideslizante para equilibrar seguridad y limpiabilidad, evitando superficies imposibles de higienizar.
Ya confían en Aplicover®



























F. A. Q
Preguntas frecuentes
Respuestas directas para decisiones rápidas para pavimentos industriales exigentes.
¿Qué diferencia hay entre un suelo antiácido y uno epoxi convencional?
La diferencia es la formulación química: un antiácido está diseñado para resistir pH extremos y químicos específicos sin perder adhesión ni estanqueidad. Un epoxi convencional puede rendir bien mecánicamente, pero no está necesariamente preparado para ataques continuados de ácidos, álcalis o disolventes. En antiácido, la selección se hace por compatibilidad química y espesor funcional, no por “acabado”.
¿Cuánto tiempo tarda en estar listo un pavimento de este tipo?
Dato: suele estar transitable en 24–48 horas y en curado químico completo en 5–7 días. El plazo real depende de temperatura, ventilación, espesor y del sistema elegido. Para exposición a químicos, no se recomienda entrar en régimen hasta alcanzar el curado final.
¿Se puede aplicar sobre un suelo ya existente?
¿Los colores de un suelo epoxi pueden alterarse con la exposición a la luz solar?
¿Qué mantenimiento requieren los suelos antiácido?
¿Es necesario parar la actividad de la nave o taller para instalarlo?
No necesariamente: se puede planificar por zonas y fases para evitar paradas totales. La viabilidad depende de accesos, seguridad, tiempos de curado y criticidad del área. En entornos sensibles, se define segregación y control de polvo durante la preparación.
¿Estos pavimentos cumplen con normativas de seguridad e higiene?
Sí: pueden alinearse con criterios de APPCC/HACCP en alimentaria y exigencias del CTE en aspectos aplicables (seguridad de uso, resbaladicidad según requerimiento). La clave está en el diseño (media caña, sellado, continuidad) y en ejecutar el sistema con acabado higiénico y antideslizante adecuado.
¿Qué vida útil tienen los suelos continuos antiácido?
Dato: son sistemas de larga duración, pero la vida útil depende del químico, concentración, temperatura, frecuencia de derrames y limpieza. Con selección correcta y ejecución con espesor y estanqueidad adecuados, el pavimento mantiene prestaciones durante años incluso en servicio severo.