Suelos y pavimentos autonivelantes
Planimetría perfecta y renovación de superficies industriales sin obras complejas ni demoliciones.
¿Qué es un pavimento autonivelante?
Un pavimento autonivelante es un sistema técnico formulado para presentar una elevada capacidad de fluidez, permitiendo que el material se distribuya y nivele por gravedad sobre el soporte. Esta propiedad facilita la corrección precisa de la planimetría, eliminando ondulaciones, coqueras y desniveles existentes en la base, y generando superficies continuas, lisas y perfectamente estancas.
Desde el punto de vista funcional, estos pavimentos industriales permiten obtener tolerancias dimensionales muy ajustadas, algo crítico en entornos industriales donde intervienen sistemas de rodadura, estanterías de gran altura o maquinaria de precisión. Su comportamiento reológico controlado reduce la retracción durante el fraguado o curado, minimizando tensiones internas y fisuraciones.
El suelo autonivelante puede desempeñar dos funciones claramente diferenciadas. Como capa base (underlayment), actúa como recrecido técnico destinado exclusivamente a regularizar el soporte antes de la instalación del acabado final. Como capa de acabado (overlayment), el propio autonivelante constituye el pavimento definitivo, aportando resistencia mecánica, propiedades químicas específicas y, en determinados sistemas, un valor estético elevado.
Esta versatilidad convierte a los autonivelantes en una solución clave tanto para rehabilitación de suelos existentes como para obra nueva industrial.
Tipos de suelos autonivelantes que aplicamos
El mortero autonivelante se utiliza principalmente como recrecido técnico para regularizar soportes irregulares antes de instalar un pavimento final (resina, vinílico, cerámica, etc.). Su formulación cementosa modificada con aditivos plastificantes y agentes reológicos le aporta una elevada fluidez controlada: se extiende con facilidad, pero mantiene cohesión para no segregar. El resultado es una capa de nivelación con una buena planimetría y una gran uniformidad de espesor.
Funcionalmente destaca por su alta resistencia a compresión, lo que lo hace idóneo para bases sometidas a cargas estáticas y dinámicas, siempre que el acabado posterior gestione la abrasión, la química o el antideslizamiento. En rehabilitación, permite “reconstruir” cotas y pendientes, corregir deformaciones y sellar defectos de soporte que penalizan la continuidad del pavimento.
A diferencia de un acabado decorativo, aquí el objetivo no es el aspecto final, sino asegurar un sustrato estable y dimensionalmente consistente. Para controlar la retracción, se seleccionan morteros con compensación de contracción y se ejecutan juntas y paños según geometría, evitando tensiones por fraguado. En aplicaciones industriales, este recrecido técnico es la base que determina el rendimiento de todo el sistema posterior.
Cuando se busca una superficie continua que combine estética industrial y prestaciones mecánicas, el cemento autonivelante se posiciona como una solución de acabado final. Su formulación específica permite obtener capas perfectamente lisas, con elevada planimetría y una dureza superficial notable, sin necesidad de revestimientos adicionales. Este comportamiento lo hace especialmente adecuado para espacios donde el pavimento queda visto y debe responder tanto a criterios funcionales como visuales.
Desde el punto de vista funcional, ofrece una excelente resistencia a la abrasión y al tránsito peatonal intenso, así como una notable estabilidad dimensional una vez completado el proceso de curado. A diferencia de otros sistemas cementosos, su baja retracción permite ejecutar grandes paños continuos, siempre que se respeten las juntas estructurales existentes.
Destaca también por su rápida puesta en servicio, lo que lo convierte en una solución habitual en pavimentos de naves industriales, showrooms o zonas técnicas donde los plazos son críticos. Aunque no ofrece la resistencia química de una resina, sí aporta un equilibrio muy interesante entre prestaciones mecánicas, estética sobria y coste, posicionándose como un acabado final robusto y funcional dentro del ámbito industrial y terciario.
La resina epoxi autonivelante constituye un acabado decorativo y funcional de altas prestaciones, formulado a partir de sistemas termoestables bicomponentes. Su baja viscosidad inicial permite un vertido homogéneo y un autonivelado por gravedad que genera superficies continuas con buena planimetría y un característico acabado tipo espejo, sin poros ni juntas.
Desde el punto de vista químico, el epoxi destaca por su elevada resistencia química frente a aceites, disolventes, ácidos y agentes de limpieza agresivos, lo que lo hace especialmente adecuado para entornos industriales exigentes. Tras el proceso de curado, desarrolla una estructura rígida de alta densidad reticular, responsable de su excelente comportamiento frente a la abrasión y las cargas mecánicas.
A nivel higiénico, su carácter totalmente estanco y no absorbente lo convierte en un pavimento idóneo para espacios sanitarios, farmacéuticos y alimentarios, donde la asepsia es un requisito normativo. No obstante, su rigidez implica una limitada capacidad de absorción de movimientos del soporte, por lo que la correcta preparación de la base y el control de fisuras previas resulta crítica para garantizar la durabilidad del sistema.
El pavimento de poliuretano autonivelante es un sistema de acabado continuo que se diferencia claramente del epoxi por su naturaleza más flexible. Su estructura polimérica le confiere una elevada elasticidad, permitiendo absorber microdeformaciones del soporte y realizar un eficaz puenteo de fisuras, lo que reduce el riesgo de agrietamiento reflejado en superficie.
Funcionalmente, esta elasticidad se traduce en un mayor confort a la pisada y una notable capacidad de reducción del ruido por impacto y rodadura, aspectos especialmente valorados en parkings, zonas de tránsito continuo y áreas productivas donde se busca mejorar la ergonomía del entorno. A nivel mecánico, ofrece una buena resistencia a la abrasión y a cargas dinámicas, aunque con menor rigidez que el epoxi.
Desde el punto de vista químico, los poliuretanos presentan una resistencia adecuada frente a agentes habituales, y en su versión alifática mantienen estabilidad cromática frente a la radiación UV. Esta combinación de flexibilidad, durabilidad y comportamiento acústico posiciona al poliuretano autonivelante como una solución técnica óptima cuando el soporte presenta movimientos o cuando el confort operativo es un factor determinante.
En entornos donde el tiempo de parada no es una opción, el metacrilato autonivelante destaca por su capacidad de entrar en servicio en plazos extremadamente cortos. Su reacción de curado ultrarrápido permite transformar una superficie existente en un pavimento funcional en cuestión de horas, manteniendo una correcta planimetría incluso en condiciones ambientales adversas. Esta característica lo convierte en una solución técnica clave cuando la continuidad operativa es prioritaria.
Químicamente, el MMA polimeriza mediante reacción radicalaria, un proceso poco dependiente de la temperatura ambiente. Esto permite su aplicación en entornos de bajas temperaturas, incluso por debajo de 0 °C, lo que lo convierte en la solución técnica de referencia para cámaras frigoríficas, plataformas logísticas en frío y áreas exteriores en climas adversos.
A nivel funcional, ofrece una buena resistencia a la abrasión y a productos químicos habituales, así como una correcta planimetría cuando se aplica en sistemas autonivelantes. Aunque su rigidez es superior a la del poliuretano, su rapidez de puesta en servicio y fiabilidad en condiciones extremas justifican su uso en entornos donde el tiempo es el factor crítico. La ejecución requiere personal especializado debido al control preciso de catalizadores y tiempos de reacción.
Pensado para resolver exigencias térmicas y geométricas, el autonivelante de anhidrita se emplea como recrecido técnico en interiores donde la estabilidad dimensional es prioritaria. Su base de sulfato cálcico le confiere una fluidez excepcional y una retracción prácticamente nula, lo que permite ejecutar grandes superficies continuas sin juntas intermedias, incluso en paños de gran longitud.
Una de sus propiedades más relevantes es su elevada conductividad térmica, que lo convierte en la solución óptima para sistemas de suelo radiante. El contacto íntimo con las tuberías y la excelente planimetría conseguida tras el vertido garantizan una transmisión homogénea del calor, reduciendo inercias térmicas y mejorando la eficiencia energética del conjunto.
Desde el punto de vista funcional, no está concebido como pavimento de acabado en entornos industriales expuestos a humedad. Su sensibilidad al agua obliga a protegerlo mediante un sellado específico o un revestimiento final compatible. Bien ejecutado y correctamente protegido, el autonivelante de anhidrita aporta una base estable, plana y altamente eficiente, especialmente indicada para edificación técnica y proyectos con altas exigencias de confort térmico.
Orientado a espacios donde el pavimento forma parte activa de la identidad visual, el suelo autonivelante cementoso decorativo combina prestaciones técnicas con un alto grado de personalización estética. Su base cementosa, enriquecida con aditivos de control reológico, permite generar superficies continuas de gran planimetría, aptas para quedar vistas sin necesidad de revestimientos adicionales.
A nivel funcional, se comporta como un acabado decorativo de buena resistencia al tránsito peatonal y a la abrasión moderada, lo que lo hace idóneo para oficinas, showrooms, locales comerciales y espacios corporativos. La retracción controlada del material reduce el riesgo de fisuraciones visibles, manteniendo la uniformidad superficial una vez completado el curado.
Desde el punto de vista estético, permite una amplia variedad de acabados mediante el control de aguas, matices y tonalidades, logrando superficies con carácter artesanal o industrial según el diseño buscado. Aunque no alcanza la resistencia química de una resina, su equilibrio entre apariencia, continuidad y comportamiento mecánico lo convierte en una solución muy demandada en proyectos donde la imagen del espacio es un factor decisivo.
Cómo aplicamos los autonivelantes en Aplicover®
La correcta aplicación de un suelo autonivelante es determinante para garantizar su rendimiento mecánico, químico y estético a largo plazo. En Aplicover®, el proceso se estructura en fases técnicas claramente definidas:
- Evaluación y preparación del soporte. Se analiza la resistencia del sustrato, su cohesión y la presencia de contaminantes. La preparación mecánica mediante granallado o fresado elimina lechadas superficiales, abre el poro y asegura una correcta adherencia.
- Imprimación o puente de unión. Se aplica una imprimación específica según el sistema (epoxi, poliuretano, cementoso) para regular la absorción y crear un puente químico entre soporte y autonivelante.
- Vertido del material. El autonivelante se vierte de forma controlada, respetando espesores técnicos para asegurar planimetría y comportamiento estructural.
- Desaireado. El uso del rodillo de púas elimina burbujas de aire atrapadas, evitando poros y defectos superficiales durante el curado.
- Curado y puesta en servicio. Se respetan los tiempos de reacción y endurecimiento según el material, garantizando estabilidad dimensional y prestaciones finales.

Resistencia y durabilidad

Mínimo mantenimiento

Sin marcas de neumáticos

Ahorro energético

Antideslizante y seguro

10 años de garantía
Sujeto a condiciones
Las prestaciones pueden variar según el sistema, y la calidad seleccionada
Ventajas de este pavimento industrial
Los pavimentos autonivelantes aportan una combinación de prestaciones técnicas difícil de igualar con sistemas tradicionales, especialmente en entornos industriales y logísticos donde la precisión y la durabilidad son críticas:
- Gran planimetría, imprescindible para el correcto funcionamiento de carretillas retráctiles y trilaterales, sistemas de almacenaje en altura y maquinaria de precisión.
- Superficie continua, que elimina puntos débiles, facilita la limpieza y mejora las condiciones de higiene en entornos regulados.
- Rapidez de ejecución y reducción de tiempos de parada, especialmente relevante en sistemas de curado rápido como MMA o cementos especiales.
- Adaptabilidad funcional, permitiendo seleccionar el sistema adecuado según requisitos de resistencia química, elasticidad, confort acústico o estética.
- Durabilidad y estabilidad dimensional, gracias a formulaciones de baja retracción y elevado control del curado.
- Estética técnica y moderna, con acabados lisos, homogéneos y personalizables, compatibles con entornos productivos y corporativos.
Usos habituales en naves, parkings e industria
La versatilidad de los suelos autonivelantes permite adaptarlos a contextos muy distintos, seleccionando el sistema más adecuado en función de las exigencias mecánicas, químicas y operativas de cada espacio:
- Almacenes logísticos y centros de distribución, donde la planimetría es crítica para la circulación de carretillas, el apilado en altura y la seguridad operativa.
- Industria farmacéutica, sanitaria y alimentaria, que requiere pavimentos continuos, estancos y de fácil limpieza, habitualmente resueltos con sistemas de resina epoxi autonivelante.
- Parkings y áreas de tránsito rodado, donde se prioriza la resistencia a la abrasión, la elasticidad y el confort acústico, especialmente con soluciones de poliuretano o epoxi anticarburante.
- Cámaras frigoríficas y zonas de frío industrial, en las que los autonivelantes de metacrilato (MMA) permiten aplicación y curado a bajas temperaturas sin comprometer plazos.
- Oficinas técnicas, showrooms y espacios corporativos, donde los autonivelantes cementosos decorativos aportan continuidad visual, imagen moderna y durabilidad.
- Rehabilitación de suelos existentes, evitando demoliciones gracias a sistemas de recrecido y acabado de bajo espesor.
Proyectos realizados
Soluciones ejecutadas en entornos reales donde la planimetría, durabilidad y funcionalidad han sido determinantes. Descubre aplicaciones reales por sector y sistema.
Pruebas técnicas
Cada pavimento puede ser validado mediante ensayos técnicos que garantizan su comportamiento mecánico, químico y funcional antes y después de la aplicación.
Test de resistencia
Ensayos de compresión y flexotracción conforme a la norma EN 13813 para validar capacidad estructural y estabilidad mecánica.
Pruebas de abrasión
Evaluación de la resistencia al desgaste por rodadura continua y tránsito intenso en entornos industriales y logísticos.
Prueba de rugosidad
Control del acabado superficial, diferenciando entre superficies lisas y sistemas antideslizantes según uso previsto.
Ya confían en Aplicover®



























F. A. Q
Preguntas frecuentes
Respuestas técnicas directas a las dudas más habituales sobre este tipo de pavimentos industriales.
¿Qué diferencia hay entre un mortero autonivelante y un cemento autonivelante?
La diferencia principal es funcional: el mortero autonivelante se utiliza como capa base de nivelación, mientras que el cemento autonivelante actúa como pavimento de acabado final visible y transitable.
¿En qué casos conviene aplicar epoxi autonivelante?
Conviene aplicar epoxi autonivelante cuando se requiere máxima dureza, elevada resistencia química y un entorno higiénico y estanco, como industria sanitaria o farmacéutica.
¿Qué ventajas ofrece un autonivelante de poliuretano frente al epoxi?
El poliuretano ofrece mayor elasticidad, mejor confort acústico y capacidad de puenteo de fisuras frente a movimientos del soporte.
¿Es posible que un suelo de poliuretano pierda intensidad de color por la acción de los rayos UV?
Sí, si el poliuretano es aromático; no, si es alifático, ya que este último mantiene estabilidad cromática frente a radiación solar.
¿Cuánto tarda en estar listo para usarse el suelo tratado?
Depende del material: los sistemas MMA pueden usarse en horas, mientras que el epoxi requiere normalmente entre 24 horas (tráfico peatonal) y 48/72 horas con mínimo tráfico rodado.
¿Hay algún grosor mínimo para este tipo de pavimentos?
Sí, normalmente entre 2 y 3 mm en resinas autonivelantes y superiores a 10 mm en morteros de recrecido.
¿Se pueden aplicar autonivelantes sobre un suelo existente?
Sí, siempre que el soporte sea estable y sólido y se prepare correctamente mediante tratamiento mecánico previo.